martes, 9 de septiembre de 2008

Payasos sin Fronteras




























En febrero del año 1993, mientras la guerra en la ex Yugoslavia cosechaba miles de víctimas, el colectivo de educadores que impulsaba el proyecto “Educación para la paz”, aplicado en escuelas catalanas, solicitó al artista Tortell Poltrona que actuara en el campo de refugiados Veli Joze, en Savudrija, Croacia. La actuación de este notable clown superó todas las expectativas: más de 700 niños presenciaron la función y los organizadores quedaron completamente convencidos de que el humor y la risa constituyen herramientas de primer nivel para iniciar procesos psicológicos de recuperación, para personas o colectivos que hayan sufrido o se encuentren sufriendo algún tipo de crisis, ya sea como consecuencia de la guerra, de catástrofes naturales o por vivir inmersos en situaciones de violencia.

En mayo del mismo año, Tortell Poltrona, junto con los artistas Boni & Caroli, se presentaron nuevamente en sendas barracas de refugiados, esta vez en Varadzin y en Zagreb, logrando los mismos resultados excepcionales. Esta actividad dio origen, en julio de ese año, a la fundación de la organización no gubernamental (ONG) Payasos sin Fronteras en la ciudad de Barcelona. Le siguen, inmediatamente, una cantidad de presentaciones ambulantes de distintos artistas por todo el territorio de la ex Yugoslavia.

El éxito de la labor de Payasos sin Fronteras (PsF) en España, y la convicción cada vez más establecida del valor de la risa como método terapéutico en situaciones extremas, hace que se funden organizaciones similares en distintos países de Europa y de América, como Francia, Suecia, Bélgica, Estados Unidos y Canadá. Clowner without Borders (CwB) se transforma en una ONG reconocida internacionalmente, y su campo de acción se amplía continuamente, incluyendo otras áreas de conflicto como el Sahara Occidental, Palestina, Colombia y varios países centroamericanos.

La labor de los PsF se denomina “ayuda humanitaria desde las artes escénicas” y es una actividad sin fines de lucro. Tiene como objetivo “mejorar la situación psicológica de las poblaciones de campos de refugiados y zonas de conflicto y exclusión”. Su actividad está dirigida principalmente a niños y adolescentes que viven situaciones de crisis de distinto tipo: bélicas, de desastre natural, de desigualdad social, etc. Los Payasos sin Fronteras se rigen por ocho principios éticos, que deben respetarse estrictamente al representar la organización; ellos son: humanismo, imparcialidad, voluntariedad, no lucro, no adoctrinamiento, respeto cultural, denuncia y financiación ética.

El principio de voluntariedad implica que los payasos o artistas que representen a la organización no pueden recibir salario por su colaboración. De la misma manera, se exige una clara separación de la carrera profesional y la actividad voluntaria. Ningún artista podrá utilizar su compromiso humanitario con PsF para promover o impulsar su actividad profesional. El principio de no adoctrinamiento implica renunciar a toda voluntad “formativa” o “educadora”. No se impondrán puntos de vista ni pautas culturales personales al público, sino que se limitarán a arrancar risas y a llevar adelante un espectáculo de calidad y apropiado a las circunstancias. Los payasos, además, al realizar su trabajo, se transforman en testigos excepcionales de situaciones extremas en las que distintos grupos humanos se hallan sumergidos. Esta experiencia deberá convertirlos en portavoces frente a la comunidad internacional, donde deberán colaborar con su testimonio en el foro que fuere apropiado.

¿Cómo se financia entonces esta organización? A través de diversos canales: cuotas de socios, donaciones especiales, ganancias por la venta de artículos solidarios, galas artísticas o festivales solidarios. El apoyo económico más destacado proviene, sin embargo, de los convenios de colaboración y patrocinio con distintas empresas o instituciones. En cuanto a este punto, cabe resaltar que, primeramente, se estudia desde el punto de vista ético la empresa u organización que desee financiar o colaborar económicamente con PsF, asimismo sus donantes. Por otra parte, la organización no acepta poner el nombre o el logotipo de las empresas patrocinadoras durante las giras o campañas, aunque esos datos sí pueden figurar en los comunicados de prensa o el material de información, pero no en el contacto directo con los beneficiados: niños y adolescentes de las zonas en conflicto.



Provocando la sonrisa en medio del desamparo

Payasos sin Fronteras

Payasos sin Fronteras sección España, acaba de realizar una gira —llamada “expedición”— en Sierra Leona, en el África Occidental. Es un trabajo conjunto entre PsF, la compañía de circo catalana Circ Cric y la Fundación Fútbol Club Barcelona. El público al cual se dirigieron fueron niños y niñas que han sido utilizados como soldados durante la cruel guerra civil en que este país se ha visto envuelto. El objetivo es arrancar una sonrisa a niños y jóvenes que normalmente no tienen demasiados motivos para sonreír, y a su vez se proponen sensibilizar a la sociedad sobre los problemas de este grupo. La expedición de PsF contó con el apoyo y la colaboración del proyecto que lidera el padre Chema Caballero en Sierra Leona, quien ha utilizado el fútbol como medio de recuperación de estos niños (y para los cuales la Fundación Fútbol Club Barcelona ha donado material deportivo) y con la agrupación Médicos sin Fronteras, presentes desde hace varios años en el país africano.

La organización Payasos sin Fronteras de Suecia (Clowner utan Gränser), por su parte, fue fundada en 1996 y pertenece a la red internacional de PsF. Su misión es enviar payasos y artistas a aquellos lugares del mundo adonde la risa ha cesado, y el objetivo es brindar un momento de alegría e inspirar esperanza a personas que sufren o han sufrido conflictos armados o catástrofes de distinto tipo. Desde su fundación hasta la fecha, la sección sueca de PsF ha enviado “expediciones” a Bosnia, Estonia, Lituania, Macedonia, India, Nepal, México, Argelia y el Oriente Medio.

Durante su presentación en México en el 2003, dos payasos suecos y dos de la organización Clowner without borders de los Estados Unidos, visitaron el estado de Chiapas en el sur del país, en medio del período de lluvias. Durante ocho días alcanzaron a visitar nueve poblaciones, la mayoría no hablantes de español y con mucha desconfianza para con los extranjeros. Luego de realizar las funciones, los payasos de PsF pudieron comprobar el efecto liberador de las carcajadas, que transformaron el recelo inicial en curiosidad y grandes demostraciones de afecto. Durante el 2006 partió la expedición, integrada por dos payasos, dos músicos y dos acróbatas, a Argelia. Allí pudieron presentar unas funciones muy apreciadas ante los niños refugiados provenientes del Sahara Occidental, grupo que vive en los campamentos de Argelia desde 1975. En el 2007 se realizaron dos expediciones, una a Jordania, en la cual tres artistas visitaron el Centro de rehabilitación de niños discapacitados que la ONG Ayuda Humana Individual tiene a su cargo en Amman, y otra a un campo de refugiados birmanos ubicado en el sudoeste de Nepal. Esta última visita fue un seguimiento de una actividad anterior, que dejó como saldo un grupo de jóvenes birmanos que, fascinados por la capacidad acrobática de los artistas suecos, inició en forma espontánea y sin ningún tipo de recursos, un grupo de acróbatas aficionados. El motivo de la visita de este año fue dar apoyo y capacitación a este grupo de jóvenes, pero el interés fue tan grande que finalmente se organizaron cuatro cursos/funciones, a las que acudieron en total 175 jóvenes. La risa contagia.



La risa y su efecto terapéutico



La idea fundamental de los Payasos sin Fronteras es la convicción de que la risa y el humor funcionan como herramientas que inician un proceso de desbloqueamiento psicológico, y como mecanismo de recuperación de los valores constructivos y creativos. Éstos generarían un espacio propicio para que valores como la tolerancia, la diversidad y la participación comunitaria puedan reafirmarse. A su vez, este trabajo ayuda a estimular a los recursos humanos locales que deseen asumir una tarea de multiplicación de la dinámica propuesta. La risa como liberación de tensiones ha funcionado extraordinariamente entre los niños y jóvenes procedentes de poblaciones refugiadas, desplazadas, retornadas o crónicamente excluidas. Si bien son ellos los beneficiarios directos, también se trata de implicar a los adultos en los proyectos y actividades, puesto que la salud mental del niño o su desarrollo cultural depende también, en alto grado, de su vida familiar y su integración comunitaria.

En uno de sus escritos, Pepe Viyuela, ex presidente de PsF, analiza magistralmente el poder transgresor de la carcajada. Desvalorizada por considerársela frívola y superficial en algunos ambientes, puede descolocar, provocar inquietud o hasta ofender. Como contrapartida se exige la “seriedad” al tratar ciertos temas, de los cuales habría que hablar “fuera de broma”. Existe una idea preconcebida de que aquello que mueve a risa es frívolo o falto de valor. La risa es, sin embargo, uno de los pocos espacios del ser humano que no pueden comprarse ni venderse. No puede producirse por obligación ni por orden de ningún poder superior. La risa está ligada a una comunicación humana sin presiones, caracterizada por la voluntad y como una forma de expresión liberadora. La risa es, además, junto con el llanto —como nos recuerda Viyuela— probablemente lo más humano que poseemos, y son dos caras de una misma moneda. Los Payasos sin Fronteras apuestan, con su trabajo, por un mundo en el prevalezca la risa frente a un mundo en el que domine el llanto.

La imagen tradicional de un payaso es en la carpa de un circo o en el ambiente cerrado de un teatro, pero en las circunstancias en que PsF trabajan, tiene un alcance mucho más impactante. En espacios abiertos, carentes de todo elemento decorativo, integrados en la vida cotidiana de quienes se hallan inmersos en situaciones extremas, tienden a simbolizar justamente al diferente, al marginado, al errante, al desposeído, al marginal. A aquél del cual todos se ríen y quien, finalmente, también puede reírse de sí mismo. Se lleva a cabo así un proceso de identificación en el que cada uno puede reconocer en el clown su propia vulnerabilidad, cuyo carácter es profundamente humano. Aun en los ambientes más golpeados por la violencia y la marginalidad, es indispensable la presentación de la belleza y la poesía en las representaciones, para recordar que el ser humano, si bien es capaz de delitos atroces, también puede crear un universo donde la creatividad, la sonrisa y la solidaridad sean posibles.

La profesión de payaso tiene como única finalidad la de hacer reír. Podría parecer poca cosa, pero el poder transgresor y liberador de la risa está aún inexplorado. Dice Viyuela que los payasos son el flotador que hace que el mundo no se hunda por su propio peso. La labor de los Payasos sin Fronteras abren un espacio de esperanza en un mundo cargado de injusticias y penurias. Reciban nuestro reconocimiento por llevar a quienes más lo necesitan el regalo más humano y menos perecedero: una sonrisa.

http://www.letralia.com/ciudad/fernandezhall/071222.htm


Correos y Payasos sin Fronteras llevan sonrisas a niños hospitalizados y discapacitados

Correos ha renovado por novena vez su convenio de colaboración con "Payasos sin Fronteras" y otras organizaciones para seguir ayudando a los niños hospitalizados en toda España y, desde hace dos años, a niños discapacitados, inmigrantes y aquellos que viven con sus madres en la cárcel. Según informó ayer el organismo autónomo, el objetivo de "Correos reparte sonrisas a los niños" es ayudar a la recuperación de los niños con la risa y el humor como terapia complementaria para mejorar su situación anímica. Se ha comprobado que las actividades lúdicas amplían los efectos beneficiosos de los tratamientos médicos convencionales y pueden acelerar los procesos de recuperación, informa Correos en una nota.A través de este programa, Correos y Payasos Sin Fronteras tienen previsto organizar eventos en 30 hospitales de todo el país y 10 en centros de acogida de discapacitados y de inmigrantes que promuevan la mejora de calidad de vida de los niños hospitalizados o sometidos a tratamientos ambulatorios.A su vez, se realizarán quince talleres de formación, para los voluntarios de las entidades colaboradoras, educadores y personal de asistencia de los centros. Desde la puesta en marcha de este programa, que forma parte de las acciones de Responsabilidad Social Corporativa que impulsa Correos, se han celebrado un total de 215 eventos festivos para 19.195 niños y 35.120 adultos (familiares, voluntarios, personal sanitario y docente, etc.).

http://radio-espai-vital.blogspot.com/2007_07_22_archive.html

3 comentarios:

May dijo...

que labor mas chula y necesaria
un abrazo

Regina dijo...

Eso pienso yo. Es muy necesario dar esperanzas a un niño, dar sonrisas, dar amor.

Gracias May.

Cuando quieras, mándame el e-mail.

Un abrazo

grace dijo...

Es mas dificil hacer reir, asi que felicidades por su labor, un abrazo desde Tijuana, Mex